Hasta que la muerte nos separe – Carolina Escobar Sartí – recitado por Ana Yanci Morales

Sostenida
en el milímetro
de mi misma
sólo prometo
amarte hoy.

Y aunque mi suelo
fuera todo
le niego
la muerte
a tanto amor.

Elijo el «cada día»
en vez del «para siempre»

te ofrezco
el primer abrazo
antes del amanecer
el último beso
antes de dejar
que murás cada noche
y la certeza
de no creerte mío
jamás.

Carolina Escobar Sartí

Recitado por: Ana Yanci Morales

El beso – Manuel Ugarte

A veces nuestros labios, como locas
mariposas de amor, se perseguían;
los tuyos de los míos siempre huían,
y siempre se juntaban nuestras bocas.

Los míos murmuraban: -¡Me provocas!
Los tuyos: -¡Me amedrentas!, respondían;
y aunque siempre a la fuga se atenían,
las veces que fugaron fueron pocas.

Recuerdo que, una tarde, la querella
en el jardín, llevando hasta el exceso,
quisiste huir, mas, por mi buena estrella,
en una rosa el faldellín fue preso,
y que, después, besé, la rosa aquella,
por haberme ayudado a darte un beso.

Manuel Ugarte

Poema XV – Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos … – Miguel Hernández

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
Y la olvidada imagen de tu huella
Que en ti principia, amor, y en mí termina.

Miguel Hernández

Yo pienso en ti – José Batres Montufar

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija y sin tregua a toda hora
aunque talvez el rostro indiferente no
deje reflejar sobre mi mente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría

Callado inerte y sin estupor profundo
mi corazón se embarga y se enajena
y allá en su centro vibra moribundo
cuando en vano el estrépito del mundo
la melodía de su nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento
sin agitarme, en ciego frenesí
sin proferir un leve acento
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.

José Batres Montufar