Poema XV – Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos … – Miguel Hernández

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
Y la olvidada imagen de tu huella
Que en ti principia, amor, y en mí termina.

Miguel Hernández

Yo pienso en ti – José Batres Montufar

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija y sin tregua a toda hora
aunque talvez el rostro indiferente no
deje reflejar sobre mi mente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría

Callado inerte y sin estupor profundo
mi corazón se embarga y se enajena
y allá en su centro vibra moribundo
cuando en vano el estrépito del mundo
la melodía de su nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento
sin agitarme, en ciego frenesí
sin proferir un leve acento
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.

José Batres Montufar